En este
Vídeo
verán la noticia de que Diane Aulger, de 31 años, y natural de Colony
(Texas, Estados Unidos) había adelantado el nacimiento de su bebé para
que su esposo, Mark, que había entrado en la fase terminal de un cáncer,
pudiera conocer y besar a la nueva hija.
En diciembre de 2011, ocho meses después de que Diane quedara
embarazada, Mark sintió que su salud se deterioraba de forma angustiosa.
Los médicos le habían diagnosticado cáncer de colon y le habían
sometido a sesiones de quimioterapia, pero de repente sus pulmones
empezaron a fallar sin que se pudiera poner remedio.
La insuficiencia respiratoria se agravó el 3 de enero de 2012, cuando
tuvo que ser trasladado de urgencia al hospital, donde determinaron que
se trataba de una fibrosis pulmonar. Diez días después, los médicos les
informaron de que el estado de salud de Mark era ya terminal y de que su
esperanza de vida no era de más de una semana.
Ante esta desesperada situación, la mujer decidió adelantar el parto
para que Mark pudiera estrechar entre sus brazos a su quinto hijo antes
de morir. El bebé, que al final resultó ser una niña, Savannah, tenía
programado su nacimiento para el 29 de enero, pero pudo ver la luz el
día 18 de ese mes. Mark la tuvo en sus brazos a los pocos minutos, y en
seguida se vio rodeado por su mujer y sus cuatro hijos, que miraban
conmovidos la escena. Diane pudo ver cumplido su sueño: su marido
sostenía en sus brazos a su hija y lloraba de emoción. El 21 de enero,
tres días después del nacimiento de Savannah, Mark ingresó en coma
farmacológico y al cabo de 24 horas murió.
“Dada su grave situación –nos dice la voz en off-, pudo haberse rendido
mucho tiempo atrás”. Y el doctor reflexiona: “A lo largo de nuestras
vidas llegamos a hacernos muchas preguntas: ‘¿Por qué estamos aquí?’
‘¿Para qué nacimos?’… Quizás nos hacemos las preguntas equivocadas, y la
correcta es: ‘¿Para quién vivimos?’”